“Rastros de un proyecto faustico”

Lo que hoy se denomina tecnociencia, unida al capitalismo, asimila a los humanos y sus actividades en una aceleración continua con la finalidad de aumentar la productividad para aumentar los beneficios. En una sociedad competitiva, esta aceleración para la productividad invade un cuerpo que en algunos discursos se propone ya como obsoleto. La necesidad de tener, acumular, manipular y controlar se desplaza hacia el interior de nuestros cuerpos. El cuerpo orgánico natural es el error y es finito, y la asimilación con “la máquina” se propone como único camino hacia la perfección.